Al momento de viajar, bien sea por vía terrestre, aérea o por marítima, notarás que para muchas locaciones es exigida la vacuna contra la fiebre amarilla. Y es que la razón de ser trasciende más allá del simple hecho de cumplir un requisito más. La verdadera razón es que la fiebre amarilla es una infección potencialmente mortal. Gracias a la introducción y cumplimiento de la aplicación de la vacuna contra la fiebre amarilla se ha logrado su control.

¿Qué es la fiebre amarilla?

“La enfermedad de los monos que infectó al hombre”

Mono en área urbana

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa viral aguda causada por un arbovirus perteneciente a la familia de los Flaviviridae (al igual que el Dengue y algunas encefalitis).

Se encuentra englobada dentro de aquellas patologías que son transmitidas por vectores, es decir, por alguna otra entidad. En este caso, el vector sería el mosquito infectado quien a través de su picadura logra afectar al humano.

Clínicamente se define como un cuadro ictérico-febril con tendencia a presentar hemorragias. Por lo cual su sospecha y consecuentemente diagnóstico debe instaurarse lo más pronto posible, ya que al no tener un tratamiento o cura específica lo hace ser aún más grave.

También te puede interesar informarte sobre otras causas de ictericia.

¿Cómo se contagia esta enfermedad?

Puede ser transmitida básicamente por dos formas donde las diferencias entre ambas incluyen desde el lugar hasta el vector.
El mecanismo de contagio estaría representado entonces por 2 ciclos:

Ciclo selvático:

En este ciclo el mono es el reservorio del virus. La transmisión de la enfermedad sería de mono a mono como consecuencia de la picadura de un mosquito salvaje infectado, específicamente el Haemagogus spagazzini y algunas otras especies identificadas. El hombre se infectaría al entrar a la selva y ser picado accidentalmente por uno de estos mosquitos.

Ciclo selvático de la fiebre amarilla
Cada vez que vayas a viajar a zonas pantanosas, climas húmedos, selvas y/o zonas lluviosas, debes cumplir con mayor énfasis las medidas preventivas para evitar la fiebre amarilla.

Este ciclo puede a su vez presentar algunas variantes:

    1. Si el mono llega a una zona rural y es picado por un Aedes aegypti, el famoso “zancudo” o “mosquito patas blancas” (el mismo que transmite el dengue) podría generar casos de fiebre amarilla al picar posteriormente al hombre.
    2. Si el mosquito salvaje Haemagogus spagazzini llega a la zona rural podría igualmente generar casos rurales. Esto es un mecanismo poco frecuente de contagio.

Ciclo urbano:

Por su parte, el hombre es el reservorio del virus en este ciclo. En éste la transmisión de la enfermedad es de hombre a hombre a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti.
Lo que no debes olvidar: Este zancudo prolifera en las zonas urbanas encontrándose dentro de los hogares.

Aedes aegypti
Similar a lo que ocurre en el dengue, el virus se replica en este mosquito sin embargo, no habrá paso a sus siguientes generaciones.

¿Cuáles son los síntomas?

“Su nombre se debe a la coloración amarillenta que presentan estos pacientes”

Después de la picadura del vector (mosquito) existe un período de incubación de 3 a 6 días. Lo cual significa que puedes ser víctima de tal picadura y no manifestar signos clínicos de enfermedad inmediatamente sino entre los tres a seis días posteriores.

La fiebre amarilla tiene un curso evolutivo dividido en tres períodos donde cada uno de ellos se caracteriza por presentar síntomas y afecciones más específicas:

1. Período de infección:

También denominado como agudo debido a su corta duración (aproximadamente 3 días) y también por su inicio e instauración abrupta.
Se caracteriza por presentar: Fiebre mayor a 39°C, escalofríos, cefalea, astenia, malestar general, debilidad muscular, congestión facial, náuseas y mareos así como una bradicardia (disminución de los latidos cardíacos) relativa ya que no se cumple la correlación entre la temperatura y el pulso.


En esta primera etapa de la enfermedad el virus está en el torrente sanguíneo, por lo cual la persona afectada es fuente de transmisión del mismo.

2. Remisión:

Su duración generalmente es más corta que el período anterior. No suele extenderse más de 48 horas y se caracteriza por existir una presunta mejoría con disminución de los síntomas y mejoría de las condiciones generales.


Mayormente los pacientes se comienzan a recuperar en esta fase de la enfermedad. El período de recuperación se puede extender entre 2 a 4 semanas. En éstas lo común es encontrar debilidad generalizada o fatiga.

Sin embargo, en hasta 25% de los casos, la sintomatología reaparece y esta vez con una intensidad mucho más grave sobreviniendo así la tercera fase de la enfermedad.

3. Intoxicación:

En este período existe ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas) por la afección del hígado lo que podría conllevar a insuficiencia hepática. Es una fase caracterizada por signos de hemorragia como el sangrado por la nariz (epistaxis), por las encías (gingivorragia), melena (deposición de heces negras y fétidas), vómito con sangre, entre otros. También puede presentarse hipotensión, disminución de las orinas, encefalopatía e insuficiencia renal.


La letalidad estimada para este punto es de un 50%; El desenlace fatal habitualmente ocurre entre el 7mo y 10mo día posterior a los primeros síntomas.

¿Cómo se logra el diagnóstico?

El diagnóstico de esta enfermedad se establece a través de la clínica, donde existen algunos conceptos que definen un caso probable, conjuntamente con la epidemiología puesto a que existen regiones endémicas y los hallazgos de pruebas de laboratorio. Básicamente entre los exámenes que con mayor probabilidad pueda solicitar el equipo médico se encuentran:

  • Pruebas sanguíneasHematología completa + recuento de plaquetas.
  • Pantalla de coagulación.
  • Funcionalismo hepático: Bilirrubina total y fraccionada; transaminasas hepáticas, proteínas totales y fraccionadas.
  • Funcionalismo renal: Úrea y creatinina.
  • PCR para Virus de la Fiebre amarilla (diagnóstico directo).
  • Serología para Virus de la Fiebre amarilla (diagnóstico indirecto).

¿Cuál es el tratamiento?

No existe un tratamiento dirigido y específico por lo que la prevención es fundamental.

Las medidas terapéuticas serán de índole paliativa. Éstas abarcarán el tratamiento de los síntomas con analgésicos y antipiréticos para disminuir la fiebre, mantenimiento del estado de hidratación, vigilancia y monitoreo de constantes vitales.

¿Cómo prevenir?

Las medidas de prevención inician con la vacuna antiamarílica. Ésta sería administrada a todos los viajeros a zonas endémicas o residentes de las mismas y población de riesgo. Actualmente no se maneja una dosis de refuerzo como en años atrás donde se establecía que a los 10 años de la primera dosis se debía colocar otra.

La fumigación, eliminación de los criaderos de mosquito, desinfección de las viviendas, uso de mosquiteros y repelentes son otras de las medidas preventivas.

La prevención de la fiebre amarilla es la clave, ¡no te quedes desinformado! lee más sobre esto aquí e infórmate también de las contraindicaciones de la vacuna (un adelanto: los alérgicos al huevo de gallina no pueden colocársela) y los destinos a los cuales obligatoriamente debe aplicarse para poder ingresar.

Viajar
Atención viajeros la vacuna antiamarílica es un requisito de muchos países. ¡Infórmate!

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